sábado, 6 de septiembre de 2008

De pesadillas despiertas ·

Despertó completamente sola e incontenida en una casa construída con sus propias manos; se encontró donde temía terminar, insatisfecha.

Observó la habitación antigua y los cientos de puertas que la rodeaban. Inmóvil, trató de alcanzar un pedazo de techo y no sintió más el suelo;
su alrededor estaba a punto de desplomarse sobre ella.
La rodeó la vulerabilidad. Y cayó nuevamente a la realidad, temerosa al fin, para retroceder un paso.


Porque no hubo mano que la sostuviera, que la ayudara a construir con ladrillos firmes, que la comprendiera; ya nadie la busca
y debe enfrentar su miedo por sí misma.

1 comentario:

CaroTros® dijo...

Que lindo y tremendo que escribís.

Veo que estuvimos de mudanza. Pero yo siempre encuentro lo que no quiero perder de vista.

Te quiero, nunca te olvides que a pesar del silencio yo estoy acá.

Un beso.
Caro.